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    22 de abril- Jornada Vocaciones Nativas y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
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    Presentación Jornada de Vocaciones Nativas y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
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    "Escuchar, discenir, vivir la llamada del Señor"
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MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2018



"Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos"
Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.
El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.
La vida es una misión
Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).
Os anunciamos a Jesucristo
La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».
Transmitir la fe hasta los confines de la tierra
También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.
Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.
Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra (cf. Lc9,23-25). Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación.
Testimoniar el amor
Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros.
Las Obras Misionales Pontificias nacieron de corazones jóvenes, con la finalidad de animar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad. La oración y la ayuda material, que generosamente son dadas y distribuidas por las OMP, sirven a la Santa Sede para procurar que quienes las reciben para su propia necesidad puedan, a su vez, ser capaces de dar testimonio en su entorno. Nadie es tan pobre que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Me gusta repetir la exhortación que dirigí a los jóvenes chilenos: «Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie: Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: Yo le hago falta a mucha gente» (Encuentro con los jóvenes, Santuario de Maipú, 17 de enero de 2018).
Queridos jóvenes: el próximo octubre misionero, en el que se desarrollará el Sínodo que está dedicado a vosotros, será una nueva oportunidad para hacernos discípulos misioneros, cada vez más apasionados por Jesús y su misión, hasta los confines de la tierra. A María, Reina de los Apóstoles, a los santos Francisco Javier y Teresa del Niño Jesús, al beato Pablo Manna, les pido que intercedan por todos nosotros y nos acompañen siempre.
            Vaticano, 20 de mayo de 2018, Solemnidad de Pentecostés.


revista supergesto mayo-agosto 2018


Supergesto sigue de cerca los preparativos del Sínodo “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, que se celebrará el próximo mes de octubre. Informa, así, del diálogo que ha mantenido el papa Francisco con más de 300 jóvenes del todo el mundo, en el pre-sínodo que ha tenido lugar en Roma. Francisco ha pedido a los jóvenes que hablen claro, con coraje... Y ellos lo han hecho. Han expresado sus preocupaciones y deseos, sus expectativas y necesidades, y también sus críticas hacia una Iglesia que les resulta "demasiado severa" y "a menudo asociada con un excesivo moralismo".
La revista ofrece también una entrevista con Fray Bartolemé Buigues Oller, el último misionero español que ha sido nombrado obispo. Y ya son 100 los misioneros españoles consagrados obispos. Mons. Buigues ha sido misionero en Chile, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica. Ahora es el nuevo pastor de Alajuela, la segunda diócesis más poblada de Costa Rica, donde confía estimular en los fieles una actitud más misionera en la vida diaria.
En la sección "Escaparate", Supergesto habla con Carmen Balguerias, Victoria Mora y Gabriel Soria, tres jóvenes emprendedores que, tras vivir una experiencia de misión en Etiopía, han puesto en marcha Galatoomaa, un proyecto de venta de camisetas destinado cien por cien a becar a otros voluntarios y colaborar con proyectos en este país. Es su particular forma de dar las gracias por lo vivido. "Queremos invertir en un cambio real, un cambio que varíe la situación de los países en vías de desarrollo".
Finalmente, Supergesto se aproxima a la hermana Clare Crockett, sierva del Hogar de la Madre, fallecida hace dos años en el terremoto que asoló Ecuador, cuyo testimonio de vida ha conmovido a numerosas personas y se ha recogido en la película ¡O todo o nada! Hermana Clare Crockett, que se acaba de estrenar; al #veranomisión de los jóvenes de la Diócesis de Córdoba en Perú e India, y a Cristina Tudela Lerma, joven que cuenta su experiencia de misión en Yurimaguas (Perú).


cerca de 500 ejemplares de la revista gesto fueron entregados el pasado sábado en el jubileo diocesano de los niños.


En el Jubileo Diocesano de los niños la Delegación Diocesana de Misiones, repartió cerca de 500 revistas de Gesto. Este encuentro tuvo como objetivo presentar a los más pequeños la vida cristiana como respuesta a una llamada de amor que Dios nos hace.
 Y también,  presentarles la figura de Santa Teresa como alguien que supo responder a esa llamada de manera excepcional.


La revista, que quiere despertar en los niños de hoy, el deseo de vivir amando a los demás y de ayudar al que lo necesita, abrirles los ojos a lo que pasa en el mundo y que se hagan preguntas y encuentren respuestas y con su lenguaje, transmitirlos el espíritu misionero… fue acogida con mucha alegría y agradecimiento por los  niños participantes en el encuentro el pasado sábado 5 de Mayo.

" KILOMETRO MISIONERO" YA ESTÁ EN LAS CUATRO RUTAS PARA GANAR EL JUBILEO TERESIANO

Con la colocación del último hito en la ruta “Caminos y Posadas”, ya se encuentran ubicados todos los puntos del “Kilómetro Misionero” en las diferentes rutas que, con motivo del Año Teresiano, se han diseñado para peregrinar y poder ganar el Jubileo. Recordamos que esta iniciativa del “Kilómetro Misionero” (puesta en marcha por la Delegación de Misiones de la diócesis de Ávila) consiste en dedicar un kilómetro de cada ruta para orar por los misioneros que tenemos repartidos por todo el mundo. 
Unos misioneros quienes, impulsados por el mismo espíritu que Santa Teresa, han querido salir a difundir la alegría del Evangelio, con una muy “determinada determinación”. Ellos, de alguna manera, son también andariegos por los cinco continentes, y se han sentido muy felices por la puesta en marcha de esta iniciativa que, de alguna manera, visibiliza su labor en los países de misión.
Esta es la ubicación de los puntos que indican en cada ruta el inicio de este “Kilómetro Misionero”:
  • Ruta “De la Cuna al Sepulcro”.- Próximo a la localidad de Fontiveros
  • Ruta de la Salud).- Próximo a la localidad de Bonilla de la Sierra
  • Ruta del Confesor.- Próximo a la localidad de Padiernos
  • Ruta Caminos y Posadas.- Próximo a la localidad de Tornadizos de Ávila
Desde la Delegación diocesana de Misiones queremos agradecer a los párrocos y alcaldes de las citadas localidades su buena acogida a esta iniciativa y su disponibilidad para la ubicación de las señales.
El “Kilómetro misionero” está señalizado para avisar del mismo y que los peregrinos puedan empezar en ese punto a realizar su oración por ellos. Asimismo, en los templos inmediatamente posteriores a la localización del cartel, los peregrinos encontrarán información sobre esta iniciativa, así como de la labor que realizan los misioneros de esta diócesis en diferentes países.
TAN LEJOS, TAN CERCA
Una peregrinación lleva ligado a ella un tiempo de oración. Oración por uno mismo, pero también por los demás, y especialmente por los más necesitados, a quienes dedican su vida nuestros 82 misioneros. Por eso, esta iniciativa pretende que los peregrinos dediquen parte de su tiempo a orar por ellos.
El corazón de Santa Teresa, misionera por excelencia e impulsada por el Espíritu, siempre estuvo abierto a toda la humanidad. Ella deseaba fervientemente que todos los hombres conocieran a Dios, gozaran de su presencia y cercanía. Y anhelaba que muchas personas ayudaran en esta misión: “Deseo grandísimo siento en mí, que tenga Dios personas que con todo desasimiento le sirvan y en nada de aquí se detengan” (CC3, 7). Esta frase es la que se ha escogido para las señales del “Kilómetro Misionero”, pues resume a la perfección ese ideal de llamada a la misión.
Con el Año Jubilar Teresiano tenemos una grandísima oportunidad de experimentar la alegría de que ser amados por Dios, el gozo de su salvación que es para todos los hombres. Una tarea a la que están dedicando su vida estos misioneros que, acogiendo la llamada del Señor, partieron de nuestra tierra de Ávila, la misma tierra de Santa Teresa, sirviendo al Evangelio en tierras y culturas muy diferentes a la nuestra. Misioneros abulenses que estarán ahora un poco más cerca de nosotros gracias a este “Kilómetro Misionero”.

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